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MARTES 30 de noviembre de 1.999
 


Obtienen inspiración de los nazistas de los Estados Unidos

Axelsson era un alumno talentoso y un competente maestro de computación, cuyo mayor delito había consistido en un robo cometido en la época de la escuela secundaria. De la misma manera fue transformado Eric Harris, de 18 años, y Dylan Klebod, 17 años, en Littletown, Estados Unidos. De ser dos chicos de escuela pasaron a ser asesinos en masa. En abril de este año, celebraron el 110mo aniversario de Hitler matando a tiros a 12 de sus compañeros de clase y a un maestro.
La inspiración de muchos jóvenes que ejecutan acciones de violencia no viene en primera instancia de la Alemania de la época nazi, sino de los Estados Unidos. En el centro de este fenómeno se encuentran dos libros: "The Turner Diaries" y "The Hunter", del ideólogo de razas americano William Pierce. Los libros han recibido la condición de libros culto en el movimiento sueco por el poder blanco.
  
En ellos se describe una guerra racial. Pequeños grupos terroristas se baten contra lo que Pierce llama Zog - el gobierno sionista de ocupación. Opina que los racistas no deben en primer lugar utilizar su energía para eliminar negros y homosexuales, utan dirigirse contra los políticos, el sistema judicial y los periodistas, el núcleo de la conspiración judía mundial en cada país.
  Recién cuando Zog haya sido destruido es momento de volver las armas en contra de judíos, negros y otros, que los ideólogos de raza consideran no deben continuar viviendo en Estados Unidos y en Europa.
  
- Éso es en gran parte el fundamento de lo que está sucediendo en la sociedad sueca hoy, dice Torbjörn Ekblom, de la Säpo.
  En Suecia, Erik Nilsen y su organización Blood & Honour, entre otros, abrazan la misma ideología de inspiración Pierceniana.
  Lo mismo ocurre con el redactor de Info 14, Robert Vesterlund, cuyo periódico vende los libros de Pierce.
  
Los asesinatos de Malexander, la bomba en un automóvil en Nacka y el asesinato del sindicalista Björn Söderberg en Sätra podrían todos haber sido recogidos del texto de estos escritos. Es la ideología misma la que constituye la fuerza motriz, la lucha contra Zog.
  
Entre los jóvenes consumidores de esta ideología se encuentran también los perpetradores de hechos delictivos. Muy rara vez o casi nunca se los encuentra entre los agitadores de más edad. Éso dificulta muchísimo la lucha contra los actores nazistas violentos.
  
Si las organizaciones nazistas estuvieran bien estructuradas, con listas de miembros y dirigentes claros, sería más fácil para la policía llegar a ellos. Es precisamente la estructura de redes sueltas, en combinación con la propaganda (que puede transformar a hombres jóvenes en actores violentos extremos), lo que hace tan difícil para la policía predecir dónde van a estar los perpetradores la próxima vez.
  Y cuando la policía por fin puede tomarlos, la propaganda nazista les ha enseñado cómo deben actuar para dificultar lo más posible el trabajo de investigación. La primera orden de conducta dice: "Nunca confíes en la policía, Säpo y otros lacayos sionistas. Ellos trabajan para y son controlados por el gobierno de ocupación sionista."
  Después de eso, los activistas afectados son exhortados a solicitar siempre la identificación y anotar los nombres de los policías en ocasión de un allanamiento.
  Y además: "Si tú eres arrestado (aprehendido o detenido), niégate a responder preguntas. Recuerda que el silencio es tu mejor defensa (lo cual por supuesto no es la opinión del fiscal o la policía, tampoco la de tu abogado). Niega siempre el delito, nunca confieses, no importa que pruebas se presenten contra tí."
  Ni siquiera cuando el Estado ha tomado a alguien en custodia puede el sistema jurídico garantizar protección contra la violencia nazista. El consejo más reciente en el manual de interrogatorio fue puesto en práctica por los nazistas que fueron interrogados durante el juicio contra un conocido y violento nazista de 22 años en Kalmar: Hace un par de semanas, fue incriminado por un brutal maltrato de obra en una celda de policía en Nybro.

Fue señalado - sin embargo, se lo absolvió
  
El caso atrajo una gran atención cuando se supo que la policía, por error, había ubicado al antifascista de 19 años Linus Ljunggren en una misma celda con cinco nazistas. Ljunggren fue pateado desde atrás y no vió por lo tanto al perpetrador del hecho, pero un guardia de la custodia pudo señalar al joven de 22 años con " una seguridad del 99 por ciento" durante el juicio.
  
La señalización, sin embargo, no alcanzó para una sentencia condenatoria. Sus cuatro compañeros del Frente Nacionalsocialista, que se encontraban en la celda durante el maltrato mismo, testimoniaron bajo juramento no haber visto ni oído nada.
Cuando la puerta de la celda fue abierta por un policía, Linus Ljunggren yacía inconsciente en el piso, en un charco de sangre. Los nazistas estaban sentados en una camilla. Está totalmente establecido que por lo menos uno de ellos maltrató de obra a Linus Ljunggren, y que los otros en la celda observaron lo sucedido. No obstante, ninguno fue condenado.
  
En el Tribunal de primera instancia de Estocolmo hay tres sospechosos de haber asesinado a policías que niegan los asesinatos de Malexander.
  En Malmö, los cinco sospechosos del atentado con una bomba perpetrado contra los dos policías han sido absueltos después que testigos atemorizados modificaran sus relatos.
  En relación a la bomba contra la pareja de periodistas en Nacka no hay en general ningún aprehendido. La acción ha sembrado preocupación y desagrado entre los reporteros que cubren el mundo del poder blanco. En varias oportunidades, nazistas y bandas de motociclistas han dirigido amenazas contra periodistas que han trazado un mapa describiendo sus actividades.
  
En conexión con el atentado de bomba en Nacka se consideró que el cuadro de amenaza era tan serio que periodistas de varios periódicos se vieron obligados a abandonar Estocolmo y a vivir en localidades desconocidas.
   En Skåne existen ejemplos de periodistas a quienes bandas amenazantes de motociclistas fueron a buscar a sus domicilios, otros han sido amenazados de muerte por teléfono.
  Un periodista en Malmö recibió hace un par de semanas en su puerta de calle una granada con una carta de amenaza.
  En distintos allanamientos domiciliarios, la policía ha encontrado listas de muerte con nombres de periodistas "incómodos." Existen hoy varios periodistas que por razones de seguridad prefieren no escribir sobre nazistas y bandas de motociclistas. Se callan de la misma manera que lo hacen los testigos amenazados y otras personas que proveen datos y que se sienten atemorizadas.
  Las instrucciones sumariales se dificultan y se suspenden juicios enteros. El miedo y la frustación crecen entre muchos fiscales y entre una cantidad aún mayor de policías. Mientras tanto, los nazistas, las bandas criminales de motociclistas y las organizaciones delictivas pueden continuar aumentando una zona liberada donde el derecho no tiene vigencia.