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Los testigos fueron silenciados mediante el temor

Dan Berner
24 años, Stockholm.
Björn Björkqvist
20 años, Karlskrona.
Kim Blomqvist
24 años, Nybro.
Sonny Brandt
28 años, Göteborg.
Anders Ärleskog
23 años,
Karlskrona
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Mikael Byman
22 años,
Ludvika.
Kim Edwilson
Viégas Sousa
32 años,
Hasslarp.
David Emilsson
30 años,
Ale.
Rickard Fredriksson
27 años,
Linköping.
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Tres de cada cuatro fiscales manifiestan haber tenido causas en las
cuales los testigos fueron silenciados mediante el temor. En un caso entre
cinco, se trata de amenazas provenientes del crimen organizado, de bandas de
motociclistas criminales y nazistas.
De esa manera, se ha permitido el triunfo de la criminalidad. Las amenazas han
tenido el efecto buscado. Los procesos jurídicos han sido interrumpidos y
sospechosos de crimenes son puestos en libertad sin que su culpabilidad ni
siquiera sea examinada por un tribunal.
- Si la sociedad no señala ahora que ésto es inacceptable, ningún fiscal
querrá dentro de unos años tomar a su cargo investigaciones en las cuales
estén involucrados nazistas u otras organizaciones criminales, dice Eva
Lundström, fiscal jefe auxiliar en Uppsala.
El fiscal anuló un procesamiento - por temor
Seis de cada diez fiscales han sido amenazados. Un fiscal, que quiere
permanecer anónimo, reconoce incluso que él o ella anuló un procesamiento por
temor.
Entre las respuestas a las encuestas hay también varios ejemplos de cómo
fueron ejecutadas las amenazas: aflojando tuercas de ruedas de automóviles,
cartas bomba, incendio intencional.
Un fiscal de cámara afirma que los nazistas se han vuelto sobre todo más
pujantes y profesionales.
- Antes eran más bien gentuzas vocingleras bebedoras de cerveza. Ahora tienen
incluso jefes de seguridad propios. Dentro de las organizaciones hay gente
capaz de realizar trazados de mapas muy avanzados de policías, fiscales y
periodistas, dice el fiscal.
Hemos realizado también una investigación entre 1 000 policías elegidos al
azar. Y aquí el cuadro de amenaza es más claro: nueve de cada diez policías
han sido sometidos a amenazas en conexión con el ejercicio de sus funciones.
La mayoría provienen de drogadictos, alcoholistas y personas con
perturbaciones psíquicas, pero uno de cada seis respondentes indica que las
amenazas también provienen de bandas de motociclistas criminales y nazistas.
Por ser los soldados en el frente de la sociedad de derecho, los policías
están expuestos a amenazas en mayor medida que los fiscales. Y casi todos los
policías consideran que las amenazas contra el cuerpo policial han aumentado:
el 93% son de esa opinión. Además, uno de cada cuatro policías ha recibido
amenazas contra su familia.
"Si las amenazas se dirigen contra la familia, no es difícil elegir entre los
intereses del Estado y la propia familia. A veces, no "veo" cosas, si sé que
la familia puede ser dañada", escribe un policía.
"Dos muchachos motociclistas se deslizaron a nuestro lado"
Otro razona de la misma manera:
"Yo evito intervenir si creo que tendrá consecuencias para mí o mi familia."
Tanto policías como fiscales testimonian que a veces reciben amenazas por las
cuales no pueden ni hacer denuncias ni presentar cargos, porque son
completamente legales, pero de todas maneras intimidatorias.
Un fiscal relata:
- Medio año después de un juicio relacionado con un grupo de motociclistas,
salí a andar en bicicleta con mi hija pequeña. De pronto se deslizaron dos
muchachos motociclistas a nuestro lado. No dijeron nada, sólo miraron
fijamente. Su silencio fue tan desagradable como lo fue la sensación de que
tenían control sobre uno.
Las amenazas veladas a niños son justamente una forma de crear inseguridad.
En la investigación hay varios testimonios sobre esa táctica, de bandas de
motociclistas que preguntan a los policías cómo se sienten sus hijos en tal o
cual guardería, si la familia se siente a gusto en tal y tal calle.
Un policía cuenta sobre un colega en Estocolmo cuyo hijo llegó un día a casa
de la guardería con una caja de chocolates. "Envíale saludos a tu papá", la
había dicho un hombre vestido de motociclista con un chaleco de cuero negro.
Los ejemplos muestran que los nazistas y las bandas criminales de
motociclistas han desarrollado muy buenos registros personales sobre sus
opositores. Pero también que pueden alcanzar sus objetivos sin cometer un
delito.
En marzo de 1997, un guardia de la cárcel de Kumla fue amenazado por el
recluso Miitri Lehto, que estaba cumpliendo una pena de prisión de ocho años
por el brutal homicidio con cuchillo del jugador de hockey Peter Karlsson en
Västerås. Karlsson era homosexual y fue matado con 64 puñaladas. Desde
entonces, la cifra 64 se ha transformado en un código del odio a los
homosexuales varones de los nazistas.
Yo evito intervenir si creo que tendrá consecuencias para mí o mi familia.
Escribe un policía.
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